lunes, 8 de abril de 2019

La conjura de los necios





Habitualmente cuando leo o me comentan alguna de las perlas lanzadas por autoridades eclesiásticas, o bien paso olímpicamente o me río por lo alarmantemente mal que están de la cabeza. Pero el problema que le veo al asunto de sus mensajes, es que -aunque parezca mentira que en pleno siglo XXI haya gente que les siga- tienen millones de fieles ovejas en todo el mundo que pueden llegar a creer sus amenazantes calumnias.

Me temo que si viviéramos en la época de la Inquisición, toda esta pandilla de enfermos serían más felices que un testigo de Jehová en una fábrica de timbres, porque tanto orgullo gay, tanta feminista, tanto divorcio y tanto pajeo libertino, los saca completamente de sus casillas.

Para muestra las últimas declaraciones del obispo Munilla en su espacio radiofónico, donde el prelado superior alecciona sobre lo que debe ser el feminismo “sano” y lo satánico que resulta reivindicar el aborto, el lesbianismo o el amor libre. Pero lo que más me ha llamado la atención, a modo de “qué cojones sabe este tipo de sexo” es su condena absoluta a la masturbación, con una frase tan demoledora como esta: “Es violencia sobre el cuerpo, porque pretende arrancarle el placer, sin vivir a cambio la verdad  del amor que le da sentido”. Y si nos acercamos a la web Info Católica para saber lo que al respecto se manifiesta, nos encontramos con la siguiente sentencia: “La masturbación es un acto intrínseca y gravemente desordenado”

Personalmente me la repampinfla todo lo que venga dictado por esta secta, aunque me molesta o más bien me preocupa, que todavía sigan amedrantando a niños y jóvenes, haciéndoles creer que conocer y disfrutar de su cuerpo, les va a llevar directos al infierno o lo que es peor, a los cursos que la Iglesia ofrece para tales caos mentales, como el de “curar” la homosexualidad que ofrece el obispo de Alcalá, avalado por toda una CEE (Conferencia Episcopal Española)

Tal vez algún católico practicante se pueda sentir ofendido por mis palabras, pero más me siento yo cuando un grupo de hombres que si se la cascan es a base de pedofilia, agarran todos los micrófonos que siguen teniendo a su disposición en un país aconfesional y de Estado laico, para calificar de abominable lo que la comunidad científica y médica asegura que es beneficioso para el cuerpo y la mente.

Si uno es ateo convencido como yo y observa a esta comunidad religiosa como un grupo de entes que sí deberían acudir a cursillos para disfrutar más de lo terrenal (incluidos los genitales)  puede hacer oídos sordos a sus homilías (aunque toda la prensa las recoja) pero ¿y si es un creyente de pro y cae en sus redes sugestionado por el pecado, el miedo y la culpabilidad?

martes, 2 de abril de 2019

Infiltrados (en la página 6)



Desde hace unas semanas, prácticamente desde que empezó la liga de la que os voy a hablar, los martes, en el suplemento de fútbol catalán que sale en el diario Sport, aparecen las clasificaciones y resultados de los equipos de 2ª femeninos, en una sección titulada: DONES. Y cada martes alguno de los padres (o madres) de las jugadoras del grupo de mi hija, mira la noticia. Pues bien, no ha habido una santa semana en la que hayan acertado un puto resultado. Y lo que es peor, aparecen equipos que ni existen, omiten otros tantos y en la clasificación general no atinan ni por casualidad. Desde meses ha, el primer lugar se lo otorgan al Vilassar, contra el que personalmente no tengo nada, pero es que no está en nuestra competición. El Zaragoza, que sí que va primero, brilla por su ausencia, y algún que otro club de Mallorca, ha desaparecido.

Podría entender que un día, el lumbreras que vuelca la información, tenga un lapsus y cambie un resultado, pero que en cada jornada ponga exactamente lo que le salga de los huevos, o lo que sueñe esa noche, o lo que quisiera que sucediera (porque empiezo a pensar que el susodicho reside en el Maresme) no me parece serio para un diario que habla exclusivamente de deporte.

Así que esta mañana he llamado a la redacción (conste que no es por orgullo de madre porque vamos penúltimas, que por cierto eso sí que se refleja claramente) y me ha atendido una muchacha superlativamente simpática, pero con menos luces que un barco pirata. Le he explicado el sucedido y su primera sorpresa ha sido que publicaban un suplemento: ¿¡Publicamos un suplemento!? (ya ahí he empezado a aclarar dudas), la segunda que una vez descubierto, no encontraba nada referente a la liga femenina.

 -“DONES” pone, página 6, abajo a la derecha- le digo ya ni contrariada ni afectada. 
- ¡Ahhhh siiiií! Ya lo veo –me contesta jovial- ¿Así que dices que no es correcta la clasificación?
- Totalmente inventada
- Pero Vilassar es un pueblo del Maresme
- Sí, y Kirovogrado uno de Ucrania,  pero no juega en esta liga

Total, que me ha prometido que pasa la queja al responsable y que la próxima semana estará todo arreglado y mega cuqui.

…Pero me ha dado por pensar que mira que si todo lo que sale en la prensa funciona así…



domingo, 31 de marzo de 2019

Grandes esperanzas (grandísimas, más bien)




No diré quién ni cuándo, pero conozco a más de una persona que está inscrita en alguna web para encontrar pareja. Hace años, muchos, cuando todo esto empezó, yo misma me lancé a la aventura, con un sinfín de paupérrimas anécdotas que algún día relataré. Y es que para tal hazaña, habría que impartir previamente algún cursillo o prestar atención a mis sabios consejos.   

Lo primero que se necesita, aunque a priori parezca que carece de importancia, es un seudónimo llamativo pero lo justo, ya que solo con leer el nombre una (les voy a hablar siempre desde la perspectiva de mujer busca hombre) se puede echar atrás. Los diminutivos juguetones del tipo “pequeño pero matón” o “pitufo feliz” o “elfo del bosque encantado” delatan deficiencias que no ayudan a la curiosidad, por lo que recomiendo un nick que como mínimo reúna misterio sin demasía. Un tipo elevadamente cabalístico “el conde las tinieblas” “pupilas dilatadas” o “soy de Saturno” alejarán a la dama si ésta tiene dos dedos de frente. Elijan algo que se delimite por la normalidad e inspire ternura sin cursilería. No a “Tocinillo de cielo”, no a “Coulant con secreto caliente” no a “Leche condensada a mansalva”. Si usted se llama, por ejemplo, Alberto, sea simplemente Alberto1965, o Abt65. Sencillo, sincero, con las pistas justas y al siguiente paso que es buscar una buena foto de presentación.

Evite, de corazón se lo digo, todos aquellos selfies tan cercanos y con tal perspectiva que hacen que su nariz toque la pantalla y hasta se descubra un moco; si se le han cerrado los ojos por el flash, se ve al fondo la tapa del váter levantada, pretende imitar al chico Martini o poner morritos como si se estuviera sacando un trozo de chorizo de una muela, repita la instantánea hasta que parezca un ser de este planeta que quiere encontrar pareja y no uno dispuesto a ganar un concurso de frikis. No salga medio desnudo tirado en el sofá, usted no se parece al musculitos de la Coca Cola, y a lo más que se asemeja es al haber caído desde una avioneta haciendo tirabuzones.

Si el fondo es un yate, que sea el suyo, y si lo que ha alquilado es un patín o va en la golondrina del puerto, casi mejor que vuelva al sofá o se haga la foto allí donde de verdad pase su tiempo, ora la oficina, ora en la cocina delante del jamón. No guiñe el ojo, no se haga el gracioso sacando la lengua, no haga muecas para aparentar ser un tipo divertido, parece gilipollas y pasarán al siguiente perfil no sin antes lanzarle improperios varios.

Bien, supongamos que ya es Abt65 y tiene una foto vestidito de calle, que siendo más guapo o más feo, a algunas puede agradar. Vamos a resumir en unas frases lo que le gusta, a qué se dedica y qué es lo que busca.

En el 95% de los casos, lo que más hacen los hombres en este país (según sus preferencias en estas webs) es: 1. Viajar 2. Navegar 3. Leer 4. Reuniones sociales. O sea, mentir. Y si miente de entrada llegará un momento en el que frente a frente, en una primera cita, le pregunten qué países ha visitado, qué tipo de embarcación tiene, cuáles son sus autores preferidos y qué tal es su grupo de amigos. A lo que se verá obligado a responder que no ha salido de la comarca, la zodiac es de un amigo de su ex mujer, lee el Marca y cada domingo ve el partido en el bar de la esquina con los del barrio.

En serio, si su vida es monótona, dígalo. Precisamente está ahí para cambiarla, no pasa nada por escribir que le gusta el fútbol, que está del trabajo hasta los huevos, que qué va a leer si llega reventado y que no tiene grupo de amigos algunos porque todos se posicionaron al lado de su ex. La naturalidad le va a dar puntos y el fantasmeo más tarde o más temprano, se los quitará.

No hable de sexo en su descripción; no necesitamos saber si la tiene pequeña o a lo Rocco. Si nos interesa usted, ya lo descubriremos. No pregunte si les gusta chuparla o practican el sexo anal. Ni cuente cuánto le dura dura, ni que es un salvaje en la cama. Su historial sexual hasta el momento importa menos que el clínico. Sea prudente, educado y no se deje llevar por el impulso testicular.
Omita el victimismo. No hay nada más penoso que una persona lloriqueando por lo mal que le ha ido en el amor y lo terrible que lo pasó con sus doce anteriores parejas, encontrando amantes en el armario, bajo la cama y hasta en su furgoneta de reparto; está usted en una página de citas, no en la consulta del psicoanalista. Si tiene ganas de llorar, busque una madre.

Una vez tenga una descripción de su manera de ser, sin copiar lo que su horóscopo dice de su personalidad, marque las casillas dispuestas para su pesquisa, lo más acercadas a su prototipo. No espere a que le escriba alguna a la que le tenga que decir que no le gustan 30 años mayores y con bisnietos; indíquelo que para eso está el cuestionario.

Acepte que usted no encaja en ciertas búsquedas ajenas. Si piden de más de 1,80 m. con pelo, licenciados y de raza negra, no insista en que hace de Baltasar en la cabalgata, ni que en la mili medía 5 cm más, ni que melena tuvo en aquel entonces. Confíe en que existirá una mujer a la que enamorar, y no acose a flechazos que no harán  más que menguar su autoestima y propiciar su expulsión de la red por plasta.

Y por favor, si llega a quedar porque parece que lo expuesto ha llamado la atención de alguna candidata, y esa misma mañana ha tenido un cólico nefrítico, no le diga a media cena ilusionándola vilmente: “Mira, te he traído un regalo” y que en el interior de un envoltorio plateado, aparezca una pedrusco vano y opaco que horas antes ha sido expulsado por la punta de su polla, que por muy grande o pequeña que usted la tenga, va a ser lo de menos. 

viernes, 22 de marzo de 2019

el olor de la papada hiede



No me cansaré de repetir que la realidad supera con creces la ficción en todos los campos y que no somos capaces de imaginar cómo nos pueden sorprender diariamente noticias casi increíbles.

Cuando hace unos días escuché que la UE se estaba planteando crear un impuesto para las ventosidades de las vacas, di dos pasos atrás (estaba en ese momento acercándome a los ojos de una de mis viñetas) para mirar de refilón el televisor y prestar atención a lo que creía haber oído con distorsión.  Puse manos a las búsquedas y me encontré que las susodichas no son solo apestosas, sino que suponen un 15%  de los gases efecto invernadero que se emiten anualmente, y las flatulencias diarias de una vaca, equivalen a 300 litros de metano (gas por otro lado incoloro e inodoro, por lo que retiro lo de apestoso) Digo yo que el gravar al ganado con una tasa, no evitará que cualquier día explotemos todos por culpa de un bovino con dispepsia abdominal, y tal vez deberían centrarse más en el tipo de alimentación o en transformar ese gas noble en comida (también he encontrado un artículo sobre el emprendimiento de tal hazaña), pero yendo de una cosa a la otra y en vista de que las pedorretas vacunas no daban más de sí, me he entretenido en encontrar impuestos curiosos que sufren algunos ciudadanos del mundo.

En Japón, por ejemplo, se propuso crear un tributo para los solteros agraciados físicamente, rebajándolo a los cayos malayos y dividiendo así  a los cotizantes en 4 categorías: Guapos, normales, feos y muy feos. La objetividad del jurado la desconozco, pero imagino a una gran parte de la población masculina realizándose operaciones estéticas a la inversa o rezando para tener un hijo malencarado.

En Austria y más concretamente en sus poblaciones dadas al esquí y la afluencia de turistas amantes de la nieve, implantaron una tasa a todos aquellos que se dieran de bruces contra un abeto y necesitaran de una inmovilización de yeso para su fractura ósea. Era tal el registro de inútiles bajando en eslalon por el Tirol Oriental, que el gasto en escayola del gobierno no daba ni para una tarta Sacher.

En Corea del Sur a todo aquel que se realice una operación de estética innecesaria (así como la del japonés guapo de más arriba) tendrá que sumar un buen pico a la factura, ya que una simple malformación de napia u orejas, no son consideradas imprescindibles y sí un síntoma de vanidad y altanería (esto es cosa mía)

Resumiendo, que si es usted propietario de una vaca, guapo a rabiar, un patoso esquiador o tiene unas patas de gallo que le llegan a la nuca, vigile donde reside o pida asilo político en una nación de mínimas contribuciones, tribulaciones y por supuesto, emanaciones.

miércoles, 20 de marzo de 2019

El submarino (mental)




Hace unos días vi un documental sobre el submundo marino, el de más profundidad, donde la luz del sol no llega ni llegará. No os podéis imaginar el tipo de sociedad que se da allí abajo, donde cada uno tiene su función y nada pasa por azar.   Una organización vital perfecta en la que el cometido no es otro que el de vivir y sobrevivir. Si ocurre alguna mutación se debe en exclusiva a la mano del ser humano, pero afortunadamente es difícil que nuestro caos y afán de destrucción llegue a sus tinieblas. Si prácticamente la totalidad de nosotros desconocemos esa vida, qué no ignoraremos de otras existencias más allá del universo. Pero ese es otro tema del que no he venido a hablar.

Cada especie animal, incluida la nuestra por muy racionales que nos creamos, tiene una única representación en la naturaleza, y me da la sensación de que el hombre, se la está saltando a la torera. Si echamos un vistazo a las pocas tribus indígenas que quedan en la actualidad, nos podemos dar cuenta de lo terriblemente absurdo que hemos convertido nuestro paso por el planeta los del primer mundo, cuando nuestro cometido no es otro que obedecer, caminar por la línea que nos han trazado y seguir desde el momento en el que vemos la luz, todas las normas establecidas. Guardería a los pocos meses, estudios hasta los veinte, entrada en el mundo laboral, jubilación cuando te duelen hasta las pestañas y a lo sumo un par de días a la semana de aparente júbilo para, en el mejor de los casos distraerte y en el peor, quedarte aplatanado en el sofá porque no puedes con tu alma. Todo son contratos de uno u otro tipo sobre los que nadie te pidió conformidad; compromisos, ataduras, cuadrículas y un horario que cumplir. Al son del dictado avanzamos sin ápice de libertad, encontrando la felicidad en un mensaje social si llega, la risa en un programa de televisión absurdo, la angustia en cada noticia y una ansiedad generalizada que nos está convirtiendo en una humanidad apresurada, amargada, temerosa e infinitamente alejada de nuestra misión natural.

Yo no voy a ser la que salte del carrusel, llego tarde a la liberación, pero sueño con vivir en ese submundo marino, por poca luz que tenga  (o en algún otro sistema solar del que no he venido a hablar) en el que dejarse llevar por lo que suceda, en el que flotar sin una dirección trazada, donde la desnudez interior prime y las directrices las marque tu esencia nativa, nadando a corriente porque la contra no exista, y pasándote las tardes tranquilo y sin ambición, no haciendo nada más que ese suave y casi imperceptible: Glu, glu, glu…

jueves, 14 de marzo de 2019

¡Hay que ver cómo está el servicio!




Tú te levantas una mañana dicharachero y convencido de que puede ser un gran día, sin grandes expectativas, solo procurarte una jornada sin altercados, malas noticias, ni alteraciones.  Pero si uno de los factores de los que depende va relacionado con lo que te encuentras tras un mostrador, las posibilidades de triunfo, son menos que las de Pablito Casado en el Día del Orgullo Gay.

Reconozco que me gusta que me traten bien, sin necesidad de superlativos, simplemente con corrección y amabilidad, y para eso escojo un bar, una oficina bancaria, una panadería o un bazar.
Podría relatar cientos de anécdotas en las que se me han hinchado los ovarios con quien me atiende, como la dependienta del estanco al que cada mañana, truene o achicharre, acudo como un clavo obteniendo la misma respuesta diaria al adquirir mi paquete de Winston: “Ay, Gemma, que te vas a morir”… Y claro, un día, de esos en los que me levanté con la premonición de enfrentamientos, le solté: Y tú también, Margarita, también te vas a morir, aunque no fumes te puede atropellar un tractor, o darte un jamacuco por falta de tacto, o caerte un rayo, o asfixiarte con un hueso de pollo, o electrocutarte con la tostadora, o morirte de hambre si todos tus clientes dejan el vicio. Así que ahora me saluda de lejos y deja que me atienda el abuelo, con el que ya tuve una trifulca en la última huelga independentista (le amenacé con no volver si cerraba por la mañana)

O cuando en aquella comida de amigas, no hace mucho, pedí un flan casero de postre (ya contaba con que por “casero” entienden de polvo) y me lo trajeron cubierto de nata. -Perdona- le dije de entrada con firmeza pero educación – ¿Me podrías traer otro sin nata, es que soy alérgica?- (mentí) –No, el flan lo servimos así - -Lo serviréis así, pero no lo indica en la carta, pone “flan casero” sin adornos- - Pues viene con nata- -Ya me he percatado del suplemento, pero lo quiero sin- -Pues va a ser que no- - Pues dile a tu jefe o jefa que salga un momentito- -No está ni se le espera- -Pues con jefe o sin él ya verás cómo me vas a traer un flan sin nata o nos tiramos aquí toda la tarde plato va plato viene- Y me lo trajo. Y obviamente no me lo comí por miedo a que tuviera un lapo complementario.

Pero esta misma mañana, cuando después de una grata visita al Inem donde he sido atendida por una mezcla de Margaret Thatcher y Srta Rottemeier, me he sentado en la terraza de un bar para olvidar el percance; en vista de que nadie acudía a recibirme (siendo la única clienta) me adentro en el desértico bar y me encuentro a dos pipiolas con mandil que charlaban animadamente sobre a quién deberían expulsar de GH. Sin perder la calma y con la mejor de mis sonrisas falsas (tengo repertorio) interrumpo el traje que le estaban haciendo a Paquirrín, para pedirles un descafeinado con hielo a la intemperie. Me siento, enciendo un cigarro, abro el Facebook, comento a Juanjo, leo a Buades, busco a Bebec, le doy 20 likes a José Luis, contesto a los 30 wasaps de mis hermanas, enciendo otro pitillo, elimino a 2 que no me dicen ni mú y me percato de que las muchachas siguen inmersas en la filosofía y, calculando así por encima lo que se tarda en apretar el botón de la cafetera y sacar un cubito del congelador, me levanto y me voy a la terraza de al lado. Cuando aparece la del delantal, me busca perpleja y me indica que sus mesas son las otras, a lo que le contesto que ante la tardanza he cambiado de cafetal y que el servicio se lo reclame a Jorge Javier.

Conclusión: Serrat es un iluso.

lunes, 11 de marzo de 2019

Si yo fuera rica (dubi dubi dubi dú)



Esta mañana hablaban en la radio de ser rico. Pero rico de verdad, no pastoso o con un alto nivel de vida, no, no, de ricachón de los que pocos conocemos. Como ejemplo han contado que Johnny Deep se enamoró del Caribe cuando rodó lo de los piratas; tanto que al finalizar se compró una isla y al cuestionarle sobre la excentricidad, respondió que bueno, que sí, que era una isla, pero pequeña.

Como por riqueza algunos entienden otra cosa, uno de los tertulianos (que no puedo asegurar que fuera psicólogo aunque tenía toda la pinta) le daba al término un significado espiritual, entendiendo que un rico es aquel que puede gestionar su tiempo y dinero como más le venga en gana, aunque su cuenta bancaria esté en números rojos cada final de mes. Y comprendo a lo que se refería si nos agarramos a la sentencia de que el dinero no hace la felicidad, pero es que no se hablaba de eso, ni de si uno es más happy con 90 millones de euros o si es infeliz por no tener un Ferrari aparcado en la puerta de su mansión.

A ver, que idiotas no somos y a nadie le amarga un dulce, y personalmente he soñado cientos de veces con ser la ganadora del bote de la Primitiva y empezar a repartir entre familiares y amigos, montar una galería de arte (en París) y acudir a los estrenos de Woody Allen en el mismo Nueva York, y eso no quita que sea muy consciente de que sin salud, sin gente que te quiera y sin ilusiones, el parné no te vale para nada.

Pero arrojaban datos curiosos sobre los millonarios, como que apenas dedican horas a las redes sociales (entiendo que los que me seguís diariamente estáis más tiesos que la mojama), invierten muchas más horas semanales en el gimnasio y el cuidado personal (aseados sí os encuentro, en forma tengo mis dudas) y se alimentan de una manera más sana y correcta (eso de hacer una olla de lentejas para tres días, delata vuestra precaria economía)

En definitiva y sin poder llegar a una conclusión (ya que antes de que acabara el programa he llegado a casa con la compra y Fermín no existe para subirme las bolsas) sigo pensando que el ser rico debe ser la ostia y que puedo prometer y prometo, que de llegar a vivirlo en mis propias carnes alguna vez, seguiré dibujando cada dos días para vosotros, los pobres, y dándoos likes a todo aquello que desde vuestro prisma en la inopia, colguéis. Y eso sí, estaréis invitados a mi isla en el Caribe, siempre y cuando a Johnny no le importe.

PD: Espero que la riqueza no os quite la reciprocidad.

viernes, 1 de marzo de 2019

Resistiré (como el junco que siempre sigue en pie)







A ver "si en marzo mayea en mayo marcea" entonces si en febrero ha julieado ¿en julio febreará? 
(con esta interesante reflexión que les brindo, tengan ustedes un buen fin de semana)

martes, 26 de febrero de 2019

Vuelva usted mañana (o mejor, pasado)




O incluso dentro de una mes, porque resulta que durante ese tiempo -más o menos- he de dedicarme a la web y otros menesteres, y publicar lo mismo en cuatro sitios a la vez, me parece de lo más absurdo y/o cansino. Si hago un balance rápido de las redes de las que más beneficio obtengo, este blog arroja números rojos lo mires por donde lo observes, así que sin chapar el chiringuito y mientras dure la odisea del traspaso íntegro a mi página, os veréis obligados a, o bien prescindir de mi gracia artística innata o, a visitarme en face o insta. ¿No tenéis? Pues a tirar de web sin comentario alguno. 

Este adiós sí maquilla un hasta luego...

viernes, 22 de febrero de 2019

I can sing in the rain




Igual no es ni medianamente buena, casi desconocida, puede que simple, cansina, apoteósica, heavy, rápida, lenta o archifamosa, pero todos tenemos una canción que nos transporta a otro tiempo, que nos dejó huella por varios o por ningún motivo en particular, que de vez en cuando buscamos y nos eriza la piel, y que por todo ello y cosas que no hace falta contar, podríamos considerar... la canción de nuestra vida. 
Que tengáis un fantástico fin de semana. 

I can see the rain - New Trolls - 1978 

https://www.youtube.com/watch?v=NI0scLVSAow

miércoles, 20 de febrero de 2019

Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto (de hambre)







En la actualidad puede usted reivindicar todo lo que guste, desde la libertad sexual hasta el comer con los dedos, no tener ni un pelo en el cuerpo, llevar lo sobacos como un oso, falda para los hombres que no sean escoceses, la independencia de su aldea, calefacción para los andamios o fumar en las guarderías. Se puede alistar en la celebración de días internacionales de lo más variopinto, como el de los calcetines perdidos, el de beber con popete, de la gente peculiar o del chocolate agridulce. Pero en cambio y para aumentar mi cólera hacia la sociedad, no existe celebración alguna para los y las curvigordis. Los susodichos son personas con los mismos atributos orgánicos que cualquier otro, con su cabeza, sus ojos, orejas, tetas, culo, caderas, genitales  y hasta pies, y lo que les diferencia del resto de mortales no es nada más que su perímetro. Eso y que la ropa que se teje para ellos parece diseñada por la Santísima Inquisición.

¿Hay alguna ley que prohíba a los modistos diseñar una camiseta de Los Ramones en la talla 50? ¿Es necesario que una curvigordi entre en Zara y le quede pequeño hasta el bote de colonia?

 Existen tiendas en las que al fondo a la derecha, al lado de los lavabos, ofrecen tallas grandes y una se dirige al habitáculo con cierta alegría y esperanza, para llegar y encontrarse con toda una ristra de blusas negro carbón más propias de un entierro de los Tarantos que de una mujer del siglo XXI perteneciente a una sociedad en la que más del 60% de la gente tiene sobrepeso.

No creo que haya persona alguna en el mundo que reciba más consejos de propios y ajenos que un gordo, aunque provengan de un calvo, un feto malayo, un orejudo, un paticorto, una jirafa, un desdentado, un huesudo o un estúpido : “No comas lechuga por la noche, bebe cola de caballo, anda mucho, pasa del ascensor, olvida la sal, haz pilates, bici, aquagym, escalada (no, escalada, no), nada, salta, evita comidas sociales, si piden un helado tómate un poleo, agujas en las orejas, hipnotízate, engulle solo piña o date un paseo de 15 Km cada noche antes de acostarte”. Un auténtico suplicio.


Digo yo que el estar como el espíritu de la golosina debe ser el colmo de la felicidad, y a uno le desaparecen todo tipo de problemas cada vez que se cuenta las costillas con solo pasarse un pluma por  el tórax, y se levanta del sofá dando tres volteretas, y en Stradivarius le cabe el bote de colonia en los bolsillos de la talla 36. Pero en serio, no nos den el coñazo, cómanse ustedes el bote de ananás,  anden lo más lejos posible, piquen alpiste en la cena y sobre todo, sobre todo, admiren más obras de Peter Paul Rubens y encuentren la gracia a su perspicacia. 

lunes, 18 de febrero de 2019

Laberinto de pasiones (y versiones)






¿Recuerdan ustedes aquellos tiempos de nuestra juventud en los que a la chica le gustaba un chico (o varios) al chico una chica (o varias) y algunos teníamos algún amigo homosexual y alguna amiga lesbiana? Pues que sepan que eso está más anticuado que hacer la comunión.

Hay más tipos de relaciones hoy en día que personas para practicarlas, y si no pregunten a cualquier joven que no sea del Opus, cuál es su tendencia sexual. Van a flipar (si es que aún conservan su capacidad de sorpresa)

No hablamos de prácticas sexuales, eso ya queda muy claro cuando entran en cualquier web de videos porno en plan “va, me voy a hacer una paja que estoy aburrido/a” y se encuentran con una lista de categorías que pasan por Milf, Shemale, Threesome, Homemade, Creampie, Femdom, Swallow Cum, Cumshot, BDSM, Stocking, Licking o Jerking (no hace falta que dominen el inglés, que las imágenes ya son suficientemente gráficas) Pero que no es eso, que lo que les voy a explicar son las tendencias de pareja, las diferentes relaciones amorosas o cómo hemos evolucionado desde que Adán y Eva pecaron con una simple manzana.  

Un consejo: No le cuestionen a una persona inmersa en la juventud, si tiene novio/a, porque su respuesta les puede dejar a cuadros (a no ser que hayan leído este artículo y queden como unos maduros puestos y modernos)

Opciones:

1.       Colectivo LGBTIQ (cada vez con más letras) que agrupa a Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales, Intersexuales y Queer.
a)      Lesbianas: Mujeres a las que le gustan las mujeres
b)      Gays: Hombres a los que les gustan los hombres
c)       Bisexuales: Personas a las que les gustan hombres y mujeres
d)      Transexuales: Persona que se identifica con el género opuesto a su sexo biológico, por lo que se sienten atraídos por los de su mismo sexo biológico
e)      Intersexual: Presenta conjuntamente caracteres sexuales masculinos y femeninos
f)       Queer: Consideran que los géneros, las identidades sexuales y las orientaciones son construcciones culturales, por lo tanto les gustan las personas, más allá del género

2.       Asexual: Personas que no experimentan atracción sexual por nadie
3.       Pansexual: Puede sentirse atraído por cualquier persona LGBTIQ
4.       Demisexual: persona incapaz de sentir atracción sexual hacia otra, a no ser que primero haya establecido un fuerte vínculo emocional
5.       Digisexual: Atracción sexual por la tecnología (robots, hologramas,  seres virtuales…)

Como verán (y probablemente alguna me dejo) el abanico de opciones a la carta es amplio y variado y mientras se trate de amar y no de guerrear, mientras ambas partes estén de acuerdo y mientras siempre la propia voluntad sea lo primordial, allá cada cual con su cuerpo y su actividad sexual. Y lo único que me atrevería a sugerir a la juventud (por mi papel de madre, por mi edad o que a pesar de mi mente abierta sé que hay actos que en el futuro te pueden pasar factura) es que tampoco se dejen llevar por las modas o las influencias ajenas, que hay tiempo en la vida para probar, y que llegar a los 30 harto de todo, no es lo más recomendable. ¿No? 



viernes, 15 de febrero de 2019

No sos vos, soy yo, yo y yo




Entre los muchos modismos que padecemos (y lo llamo modismo por no decir gilipollez) hay uno que me resulta de lo más falso y cansino, sobre todo entre sus practicantes más vistosos.  

Lo llaman “amarse a sí mismo sobre todas las cosas” y a mí me suena a “oda a mi ombligo” con lo cual y sin permiso, lo voy a bautizar con el palabro: “Ombligocentrismo”

¿En qué se basa exactamente? Pues verán, ante todo han de tener unos cuantos espejos repartidos por su estancia, y cada vez que se vean reflejados en él, lancen un beso, halaguen la estampa y repítanse lo mucho que se quieren. Las frases optativas y recomendables son: ¡Tú puedes! ¡Vamos a por ellos! ¡Avanti  popolo! o ¡Apartad, cucarachas! Las claves para conseguir una autoestima por encima de la de Donald Trump, las pueden encontrar en miles de webs dispuestas a fortalecer su ego y ponerse en primer lugar por delante de hijos, parejas, conocidos varios y chusma al uso. Usted tiene súperpoderes escondidos y los vamos a encontrar con cinco sencillos pasos.

1.       Ha de convencerse de que el centro del Universo es usted, y que no hay astro que le haga sombra. Si Copérnico viviera, invalidaría su teoría heliocéntrica para designarlo como núcleo de la galaxia. Al despertar repítase veinte veces: Soy el Sol.

2.       Si su vástago le dice a eso de las 14 h. que tiene hambre, conteste con rotundidad y firmeza: Just a moment, me voy a inglés and after to the gym. No titubee ni sienta compasión, primero usted y luego la famélica legión.

3.       Si su hermana le telefonea modo mar de lágrimas porque todos los del Meetic son unos cayos malayos, no decaiga ni flaquee, dígale que usted no se puede permitir que le expidan energía negativa ni que le extraigan un ápice de la positiva. Que se compre un espejo y se apunte a pilates.

4.       Desconecte el móvil en sus horas de sueño; si arde el edificio, su madre se cae por las escaleras o su hija se queda sin gasolina en la AP7, no es su problema, ni ha de sentirse culpable; cuando al conectarlo por la mañana tras repetir lo del Sol, verá cincuenta llamadas perdidas que no habrán alterado su descanso y que otros habrán solucionado sin que a usted se le haya movido el antifaz de pepino.

5.       No acepte consejos ni advertencias, usted llegados a este punto es sabio y erudito, y su vida, resoluciones y caminos, son solo suyos y rozando la perfección. Recuerde que está por encima de la chusma y se basta y se sobra para saber lo que su cuerpo serrano le pide.

Si consiguen llevar a raja tabla estos sencillos 5 puntos, la probabilidad de que sea más feliz que una perdiz consigo mismo, es tan alta como la de que se quede más solo que la una para los restos, lo cual y teniendo en cuenta que el amor que se profesa es infinito e inconmensurable, se la va a pelar que la humanidad le dé la espalda. Eso sí, si su pareja se pira con una estrella fugaz, si sus vástagos lo incapacitan a los 60, si  con un espejo se parte la crisma o si simplemente entra en uno de esos agujeros de la soledad, ni se le ocurra ponerse en contacto con nadie porque seguramente andarán en horas ociosas o con la mascarilla de aguacate o en eso del just a moment, que me voy a la pelu.

Bye, bye!

miércoles, 13 de febrero de 2019

Por qué lo llaman San Valentín cuando lo deberían llamar San Valentón?






Si se hiciera una encuesta mundial sobre el mejor sentimiento que se puede llegar a percibir, me juego mi dominio web a que por abrumadora mayoría el ganador sería el amor. Y si a su definición concreta nos referimos “sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser” nocivo no parece ser.  

Parece, he dicho. Porque si alguna vez habéis estado enamorados, sabréis que no hay nada más desequilibrante, bipolar y tremendamente jodido, que el amor. Vale, acepto que cuando lo del cosquilleo y las ganas de comértelo/a a besos, caminas por la vida como si hubieras crecido un palmo, te invade la euforia, saludas al cartero, ves delfines en el horizonte marítimo, adelgazas, quieres viajar a París, desayunar en la Toscana, reformar el vestuario, reír hasta viendo el sorteo de la Once, subir en globo, bajar en paracaídas, oler su camiseta, llevarte el móvil a la ducha por si llega su mensaje, y por supuesto hacer el amor (follar entonces no se folla). El problemita llega cuando –y según los estudios científicos- pasan a lo sumo dos años y todo, hasta la barriga, se cae. Y así fue, es y será.

Porque como las ruedas de un coche, la piruleta en la boca, la tinta del boli Bic o las pilas del vibrador, todo acaba por desgastarse y pasar a mejor vida. Y en este caso a mejor mariposa (que es otra cosa)

Cuando –con convivencia o sin ella- sale usted una mañana de casa y siente un peso sobre los hombros que le hace menguar dos palmos, le invade un no sé qué que qué sé yo, le gira la cara al cartero, ve un petrolero en el horizonte marítimo, se pone como un cerdo, cancela el viaje a la región parisina porque se juega el derby, desayuna un café solo en el bar de la esquina, sigue con la camisa a cuadros que le regaló en el San Valentín del año pasado, llora porque no le ha tocado el cupón, sube en ascensor y baja a pata, huele a coliflor al llegar a casa, se queda sin batería en el móvil aposta, y por supuesto folla una vez a la semana sin preliminares ni música de fondo, ha llegado usted al final de una etapa, a no saber qué le vio ni qué gracia le encontró, a decidir que el mejor sentimiento lo proporciona el escapismo, y a entender por qué a los ricos y famosos les dura menos una pareja que el chocolate en mi alacena.

Así que si se embarcan, si les tienta, si lo advierten, que sepan que tiene fecha de caducidad y estén preparados, y eso sí, mientras dure,  vuelen a París, saluden al personal, rían con los delfines y hagan todo cuanto puedan, el amor.

Feliz San Valentón!

viernes, 8 de febrero de 2019

Ese muerto está muy vivo





Vamos a ponernos serios porque hay que hablar de la muerte. De la muerte relativa. De la posible muerte. Vamos, de una muerte diferente. En seguida lo entenderán.

Vi un programa anoche sobre la criogenización, ya saben, ese método que consiste en congelarte al morir por si en un futuro algo se descubre para hacerte resucitar. O sea, lo que hizo Jesucristo con Lázaro hace más de dos mil años, pero en versión sofisticada y con más glamur que un tipo barbudo y plasta que te despierte del letargo eterno a grito pelado y ordenando ¡venga, levántate y anda! 
Y para empezar les voy a dar un disgusto, Walt Disney no está congelado. Si pensaban volver a verlo dibujándole las orejas a Mickey, olvídenlo y denlo por muerto para los restos. En el mundo sólo hay un lugar donde se lleva a cabo la susodicha práctica, está en Arizona y Walt no cuenta entre los 124 cadáveres heladitos de frío.

Si pretenden tener más vidas que un gato y saber lo que se cuece en el 2100, preparen primero 150.000$ más gastos de envío, porque el fiambre ha de llegar a la empresa antes de 48 horas. Es decir, supongamos que a usted le atropella un tráiler hoy a las 12 h en la NII a su paso por  Bujaraloz. Le deja más plano que al Correcaminos, desfigura su cráneo, retuerce las tibias, abre las tripas en canal y presumiblemente lo mata. Su familia, que de antemano sabe que reservó su tanque de nitrógeno líquido en Alcor, en vez de llorar o enzarzarse con el camionero, lo que debe hacer prestamente es ponerse a buscar en Booking un vuelo a Scottsdale. Imaginemos, ya puestos a soñar,  que lo encuentran (desde Barcelona, sin huelga de taxis  y haciendo escala en New York y Phoenix) y a la llegada al aeropuerto de Yuma, un coche fúnebre les espera ya con el aire acondicionado bajo cero.

Lo primero que le harán al difunto (o a lo que queda de él) es darle de hostias –como si no hubiera tenido bastante- para revivirlo durante unos segundos, ya que insisten en que las células no mueren hasta pasados dos días, luego se extrae la sangre y se inyecta líquido criogénico en su lugar, se sumerge en una bañera de hielo para que se vaya acostumbrando a lo que le espera y se traslada al tanque con otros 3 fallecidos y una cabeza. Sí, un detalle que había olvidado mencionar: puede usted criogenizar solo su cabeza en el caso de haber muerto en la toma de la Bastilla o  en la película Seven, y en su día, si eso,  ya se la coserán a otro cuerpo decapitado.

Otro dato importante es que se lleve consigo (sus familiares en este caso, que usted está kaput) un cofre o caja decorada con recuerdos de su vida, porque existe una alta probabilidad de que no recuerde ni lo del camión cuando despierte, y le va a servir de gran ayuda una foto de sus abuelos si despierta en el siglo XXX con la mitad de la población en Marte y la otra viviendo en cápsulas de oxígeno activo.

Y eso es todo. Pero con tanto detalle e información, y visto lo que cuesta en vida (pago por adelantado) lo del resucitar en un futuro, yo tengo un arcón congelador del tamaño de un tráiler que les ofrezco por 500 pavos. Y lo de las hostias es optativo.